Inspirada en las brujas de los cuentos clásicos, esta poción juega con la dualidad. Por fuera parece un elixir peligroso; por dentro, es pura dulzura festiva.
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El Aroma: Un delicioso olor a galletas de jengibre y canela. Es cálido, gourmand y reconfortante, contrastando con su nombre “envenenado”.
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El Diseño: Su etiqueta holográfica brilla con todos los colores del espectro sobre un fondo oscuro, evocando una aurora boreal. El frasco corazón y su decoración de borla verde menta la convierten en un adorno irresistible para el árbol o la mesa.
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Detalles: Con solo 6cm de altura, es una pequeña dosis de magia. Recuerda: ¡es para oler, no para comer! Quita el corcho y deja que el aroma “hechice” tu hogar.

















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